gambito de dama

GAMBITO DE DAMA. El ajedrez como sostén psíquico.

Los acontecimientos que nos ocurren en la infancia irán marcando nuestras huellas mnémicas. Esas huellas, como su palabra indica, van trazando un camino, que nuestro propio yo puede ir modificando en la medida de sus posibilidades, en la medida de su fuerza.

Gambito de dama es una miniserie que representa de forma espléndida cómo las personas pueden elegir un sostén psíquico para agarrarse a la vida, para continuar un transitar que ha marcado el principio (la infancia) con crueles zancadillas.

*Spoiler. 

Beth Harmon es una niña de 6 años que pierde a su madre en un accidente de coche en el que ella iba acompañándola. Además, este accidente es provocado por la madre misma, en un momento de desesperación en el que no sabe qué hacer. Acude a pedir ayuda a un hombre que se la niega. La madre se suicida. Beth se situaba en la parte trasera del vehículo, por lo que se salva.

La internan en un orfanato, donde hace una amiga que le enseña a esconder los tranquilizantes que les dan por la tarde para poder tomárselos por la noche y dormir mejor. A Beth se le dan muy bien las matemáticas (creo que es interesante tener en cuenta que cuando le pregunta a su madre quién era el hombre que fue a ver, le contesta “un error de cálculo”). Resuelve los problemas de forma extremadamente rápida y la profesora suele mandarle a limpiar los borradores al sótano, para darle algo que hacer. En este sótano, suele encontrarse con el conserje jugando a un juego de mesa. Beth le pregunta qué juego es y le pide que le enseñe a jugar. A partir de ese momento, Beth comienza a irse de algunas clases para ir al sótano a jugar al ajedrez. Por la noche reproduce las partidas en el techo. Ve un tablero, ve las piezas, ve los movimientos posibles. Esto comienza con la ingesta de un tranquilizante o más, según los que tenga guardados. Pero esto es fiscalizado por el gobierno y al orfanato se le prohíbe seguir proporcionando a los niños y niñas tal medicación. Beth siente abstinencia y sale de clase para robarlas, metiéndose en la enfermería y comiendo tranquilizantes a puñados. Es obvia su adicción.

En lo que al juego se refiere, comienza a ganar al conserje. Éste advierte un talento especial en ella y avisa al Club de ajedrez del instituto, que viene a visitarla y la invita a jugar una partida con todos los miembros de su club de forma simultánea. Los gana a todos. Lee libros, reproduce las partidas cada noche. El ajedrez se convierte en su obsesión.

Un día, Beth es adoptada. La adopta un matrimonio en el que la madre está deprimida por la pérdida de una hija y el padre viaja mucho, hasta que un día no regresa más. Beth descubre que podría ganar dinero yendo a torneos de ajedrez. Manda una carta al conserje pidiéndole dinero para participar. Lo recibe y comienza a jugar y a ganar dinero. Esto le parece una buena idea a su madre adoptiva, que se ha quedado sola, y la acompaña en sus viajes, convirtiéndose en su agente. La primera vez que Beth pierde una partida, la madre no asiste a verla jugar, y al llegar a la habitación la encuentra muerta. Su madre adoptiva muere de hepatitis. Con esta madre adoptiva, Beth descubre el alcohol, sustancia que la calma también, ante la tensión que comienza a emerger del juego y la posibilidad de perder partidas. De hecho, se hace famosa precisamente por eso, porque no soporta perder. Su juego se caracteriza por ser un juego agresivo, donde el ataque directo es principal. El ataque como principal defensa ante la pérdida. 

Los amigos que puede establecer a lo largo de su vida tienen que ver con el ajedrez. Tres de ellos que formaban parte del Club del instituto, el campeón de los Estados Unidos, antes de que ella lo sea, y su compañera de orfanato, de la cual está muchos años sin saber nada hasta que puede salir de él. Esta amiga la apoya y le presta el dinero que necesita para ir a Rusia a jugar el campeonato del mundo. Tiene que enfrentarse a los mayores campeones de ajedrez. Obtiene el dinero y se va. 

Con apenas veinte años consigue posicionarse como campeona mundial del ajedrez. Es calificada como niña prodigio, y valorizada también por el hecho de ser una mujer.

Beth siempre ha sido una niña pausada, reflexiva e inteligente. Desde el principio se convierte en un personaje apreciado por el espectador.

Ha sufrido traumas muy intensos en su primera infancia y eso marcará su historia, de manera que realiza sus elecciones vitales para poder calmar la angustia que siente. Intenta tragársela, a través del alcohol, intenta canalizarla a través del juego. Esta capacidad de desviar los afectos internos al exterior, Freud lo denominó sublimación y Jaques Lacan habló de ella en su seminario sobre el Sinthome.

Esta historia se encuentra marcada por pérdidas extremadamente importantes. Su madre de niña, su madre adoptiva en su adolescencia. Sus dos madres mueren en su presencia. Este impacto psíquico es de una envergadura que poquitas mentes infantiles pueden tolerar sin que sean invadidas y arrolladas. En la vida de Beth, aparecen las adicciones a los tranquilizantes y al alcohol, cuestiones que no sorprende que hubieran aparecido, puesto que son sustancias que calman, permiten olvidar y reprimir, aunque sea por un intervalo corto de tiempo.  

Permiten el bienestar instantáneo pero, acaso ¿podía haber en la vida de Beth alguna otra cosa de la que agarrarse? Por suerte, la hubo. Y fue el ajedrez.

 

Pero no fue el ajedrez como elemento aislado, sino que se dio con circunstancias que lo convirtieron en un elemento importante y estructurador.

Debemos observar que en la familia de Beth el elemento “padre”, como progenitor, no aparece. Tan sólo aparece como un “error de cálculo” que le niega ayuda a la madre. No hay padre. Su padre adoptivo la niega y se va, con lo que tampoco ejerce su función.

Pero cuando Beth baja al sótano encuentra un hombre sosegado pensando, calculando, en silencio. Quiere jugar con él, quiere que la enseñe a jugar. El ajedrez es un juego que consiste en defenderse del adversario a través de un ejército de piezas que se van moviendo en función de sus posibilidades. La partida tan sólo es perdida cuando cae el rey, elemento que ejerce el mayor valor y al que todo el ejército debe proteger para no perder la partida.

Si trasladamos esto a la estructuración psíquica y a la estructura de piscología familiar y sus roles, podremos decir que el rey (el padre) se convierte en la pieza clave de la partida de la vida que debemos proteger. Pero ¿qué simboliza el padre? No es el padre real (biológico, presente, físico) el que se convierte en la pieza principal de esta partida, sino el padre simbólico, el cual dicta las leyes, el que ofrece formas de defenderse en la vida a través del esfuerzo que supone la lucha. El padre simbólico es el que permite al niño o niña salir de la relación cómoda, abrigada, satisfactoria de con su madre. Es el tercer elemento en la estructura intrapsíquica que los separa. Esta terceridad puede darse con otro elemento que no sea una persona física. En este caso, el elemento que hace que Beth pueda interiorzar las leyes es un tablero de ajedrez, el cual es introducido por un hombre en el sótano de un orfanato. El juego ofrece a Beth un sentido a su vida, proteger su rey para no perder. Y a la vez, el juego se convierte en su rey, de forma que el que lo cuestione será agresivamente atacado. Gana en buenos amigos: incluso después de atacarles, no los pierde.

Este “no perder” va a ser el trasfondo central de la vida de Beth, basado en el intenso sufrimiento que le ha generado su gran pérdida, la pérdida de su madre.

La pérdida del primer vínculo, el que construye el narcisismo encargado de aferrarse a la vida. Esta es la función del ajedrez en la vida de Harmon, encontrarle un sentido a su vida y luchar porque no ocurran las pérdidas, luchar para no perder.

Resulta llamativo cómo la única muerte que se le ve llorar, en toda la serie, es la muerte del conserje, de este padre simbólico que ha introducido en ella las leyes del juego, que va a ser el juego de su vida. Una vez muerto, Beth encuentra expuesto en un corcho todos sus recortes de periódico donde aparece como campeona, la carta que le envía pidiéndole dinero para jugar el primer torneo, una foto juntos que le había realizado el presidente del Club del instituto… Es decir, un lugar privilegiado, un lugar interno que resultará originario para la vida de Beth Harmon.  Este padre simbólico que le ofreció un lugar afectuoso y tranquilo y que le otorga valor y reconocimiento.

Gambito de dama es un drama precioso que enseña el poder del significado de las artes y/o el deporte como sostén psíquico.

Con esto en centro de psicología en Oviedo de PsicoPaso queremos que veáis que el texto enseña que la pulsión de vida puede tener elementos importantes de los que agarrarse, aunque la muerte sea la gran protagonista en una historia personal. Enseña la importancia de la fuerza yoica para defenderse de los rivales más duros, que son las vicisitudes de la vida. Enseña la fuerza de la amistad y de la unión a través de un tercero, el juego. La importancia de los primeros vínculos, ya sean familiares o no, como ocurre con su amiga del orfanato la cual, por cierto, encuentra la ley simbólica a partir de su profesión como asesora jurídica (aunque tendríamos que conocer su historia).

Serie especialmente recomendable, conmocionante y bella es GAMBITO DE DAMA.

Psicopaso Psicólogos

En PsicoPaso contamos con años de experiencia ofreciendo terapias de psicología para niños, adolescentes y adultos para ayudar a nuestros pacientes a recuperar su salud mental.

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